miércoles, 1 de mayo de 2013

Pésima divulgación científica

Mi exprofesor de Microeconomía vs Punset.
En clase de Microeconomía están concluyendo el bloque de teoría del consumo. Ricardo, un alumno de la clase, le muestra el siguiente artículo de Eduardo Punset en el XLSEMANAL del 2 de Diciembre de 2007. Hace fotocopias para toda la clase y se dispone a hacer un comentario y escuchar los comentarios de los estudiantes.

Me permito algunos subrayados.

Los lectores preguntan a Eduardo Punset






¿Qué nos hace tomar decisiones?
Laura Novo. Madrid

No parece admisible que pretendamos saber tantas cosas sobre el universo que nos rodea y que, sin embargo, no sepamos por qué tomamos una decisión en lugar de otra. ¿Existe una explicación razonable de por qué elegimos a una persona como nuestra pareja y no a otra? ¿Hay algún principio que sustente la decisión de participar en un juego de azar en lugar de hacerle caso omiso? ¿Por qué nos casamos? ¿Por qué seguimos en un trabajo que no nos gusta? ¿Ha llegado el momento de tener un hijo? ¿Contesto al último e-mail?


Lo que estoy preguntando a los economistas y neurólogos es si existe una teoría de la toma de decisiones cotidianas que dé cuenta adecuadamente de nuestra conducta. Los economistas dijeron que sí hace ya tiempo, aplicando lo que ellos llaman la ‘teoría de juegos’. Recientemente, también los neurólogos han confirmado que existe una explicación teórica de por qué elegimos lo que elegimos entre distintas alternativas, pero su teoría no coincide con la de los economistas. Es decir, los neurocientíficos han demostrado que la teoría de los economistas no tiene validez. A raíz de este pequeño contratiempo, unos y otros decidieron, cuerdamente, formar un equipo multidisciplinar y, por fin, empezamos a saber por qué tomamos las decisiones.

Yo diría que el descubrimiento más sorprendente ha sido detectar la importancia de los sentimientos innatos o del andamio emocional a la hora de decidir. Consideraciones sociales y no sólo individuales conectan directamente con el mecanismo cerebral del premio y la recompensa.


En la práctica, los que toman decisiones lo hacen de forma menos interesada y egoísta de lo que sugerían los economistas. El móvil individual y estratégico cuenta menos de lo que se sospechaba. ¿Será posible que la influencia de la moral innata o el espíritu de cooperación determinen gran parte de nuestras decisiones? Hay que verlo para creerlo. Y para verlo, los primeros experimentos se efectuaron con el llamado ‘juego del ultimátum’, un ejercicio muy sencillo entre dos personas. A una de ellas se le dan mil euros y se le exige que done una parte del dinero, la que sea, a su compañero de juego, pero con la advertencia de que si el otro jugador la rechaza por considerar injusto el reparto, los dos se quedarán sin dinero. Para los economistas –antes de dialogar con los neurólogos–, estaba claro que la búsqueda del propio interés induciría a aceptar cualquier oferta superior a cero. Unos pocos euros son mejor que nada. Los repetidos experimentos efectuados por los neurólogos, en cambio, han demostrado que cuando la oferta al compañero de juego es inferior al 20 por ciento, éste rompe la baraja y prefiere que nadie se quede con nada. El sentimiento de injusticia prevalece sobre el interés de quedarse con 200 euros.

De ahí a sugerir que existe un programa moral innato no hay más que un paso que muchos científicos están ya dando. «No somos tan bestias como parecemos», dicen esos científicos. Las emociones, y no sólo la razón, desempeñan un papel primordial en las decisiones morales.


Por favor, que el lector se cuestione lo siguiente y en función de la respuesta le diré lo que le pasa. Imaginemos que entra en la estación un convoy a toda velocidad con riesgo de arrollar a cinco trabajadores en la vía. La única manera de evitarlo sería empujando a la muerte a un inocente para parar el tren. Moriría un inocente, pero se salvarían cinco vidas. Pues bien, salvo en el caso de viajeros con una lesión cerebral determinada, nadie o casi nadie opta por esa solución.




Sus comentarios



Se trata de un artículo realmente malo. En los aspectos económicos es osado desde una profunda ignorancia. En los aspectos neurológicos de la decisión es simplemente vacuo.

Lo que estoy preguntando a los economistas y neurólogos es si existe una teoría de la toma de decisiones cotidianas que dé cuenta adecuadamente de nuestra conducta. Los economistas dijeron que sí hace ya tiempo, aplicando lo que ellos llaman la ‘teoría de juegos’.



La teoría de juegos es un conjunto de instrumentos que permiten analizar las decisiones estratégicas. Es decir, decisiones cuyo resultado no sólo depende de tus acciones sino de las actuaciones de otros individuos. Por tanto, no es una teoría general de la decisión. De hecho, intenta explicar decisiones complicadas usando supuestos simplificadores sobre el proceso de toma de decisiones. Por ejemplo, las cantidades más grandes de algo bueno son preferidas a las cantidades más pequeñas.

Recientemente, también los neurólogos han confirmado que existe una explicación teórica de por qué elegimos lo que elegimos entre distintas alternativas, pero su teoría no coincide con la de los economistas. Es decir, los neurocientíficos han demostrado que la teoría de los economistas no tiene validez. A raíz de este pequeño contratiempo, unos y otros decidieron, cuerdamente, formar un equipo multidisciplinar y, por fin, empezamos a saber por qué tomamos las decisiones.
Efectivamente, existen discrepancias entre los supuestos simplificadores usados en modelos económicos y algunos experimentos científicos sobre el comportamiento. Esta discrepancia ha abierto una prometedora línea de investigación.

A una de ellas se le dan mil euros y se le exige que done una parte del dinero, la que sea, a su compañero de juego, pero con la advertencia de que si el otro jugador la rechaza por considerar injusto el reparto, los dos se quedarán sin dinero. Para los economistas –antes de dialogar con los neurólogos–, estaba claro que la búsqueda del propio interés induciría a aceptar cualquier oferta superior a cero. Unos pocos euros son mejor que nada. Los repetidos experimentos efectuados por los neurólogos, en cambio, han demostrado que cuando la oferta al compañero de juego es inferior al 20 por ciento, éste rompe la baraja y prefiere que nadie se quede con nada. El sentimiento de injusticia prevalece sobre el interés de quedarse con 200 euros.Espero que los neurólogos hayan llegado un poco más lejos de lo que afirma Punset en este párrafo. Este problema se explica en cualquier libro que contenga los rudimentos de la teoría de juegos. Se trata de la diferencia entre juegos que se juegan una sola vez y juegos que se juegan miles de veces a lo largo de la vida. Si la situación se repite, perder 200 euros en una jugada implica hacerle perder 800 al adversario. Por tanto, las próximas veces tendrá más cuidado al hacerte la oferta. Es decir, pierdes 200 para intentar ganar más en las sucesivas interacciones. Las personas que participan en este experimento están acostumbradas (quizás hasta seleccionadas evolutivamente) para actuar en situaciones que se repiten. Por tanto, responden como si la situación fuese a repetirse. En término prácticas, la repetición es el caso interesante excepto para los neurólogos y, por lo visto, para los divulgadores científicos.
Es curioso que ponga como ejemplo de discrepancias entre economía y neurología un caso perfectamente resuelto en los libros más básicos de teoría de juegos. Esas discrepancias existen pero no están descritas en este artículo.
Un detalle curioso es el interés de los críticos por poner ejemplos de juegos de suma cero. Es decir, casos en que los que gana uno es igual a lo que pierde otro. Afortunadamente, en muchas interacciones humanas ambos ganan con el intercambio.

Imaginemos que entra en la estación un convoy a toda velocidad con riesgo de arrollar a cinco trabajadores en la vía. La única manera de evitarlo sería empujando a la muerte a un inocente para parar el tren. Moriría un inocente, pero se salvarían cinco vidas. Pues bien, salvo en el caso de viajeros con una lesión cerebral determinada, nadie o casi nadie opta por esa solución.
Si esto es una crítica a la economía, yo creo que Punset está pensando erróneamente en el muy razonable supuesto de que cinco manzanas son preferidas a una. Ese supuesto no tiene implicaciones sobre la tasa de intercambio entre una cesta con cinco frutas diferentes y otra cesta con una pera. Afortunadamente, cada vida es diferente y cinco vidas no son cinco veces una vida. La teoría económica no dice que los consumidores elijan siempre la cesta con cinco frutas cuando se les dé a elegir entre ambas. La respuesta depende de las preferencias, de los precios y de la renta.



Lo único que acepto es que es el tema del intercambio de vidas es una cuestión filosófica de gran envergadura. Yo creo que es un fraude intelectual poner sobre la mesa tan macabro ejemplo para criticar el modo en que la teoría económica explica la decisión entre comer cinco frutas diferentes o una pera.

lunes, 29 de abril de 2013

El economista leonés Epigmenio Rodríguez publica ‘El color de las hayas’

«El infierno de los vivos no es algo que vendrá; hay uno que existe ya aquí». La frase es de Las ciudades invisibles, de Italo Calvino, y al leonés Epigmenio Rodríguez le ha inspirado su primera novela, El color de las hayas. «Decidí explorar el infierno. Caben dos actitudes: o aceptarlo y formar parte de él o tratar de reconocer los espacios del infierno y contribuir a que crezcan. Con todo, se me ocurrió contar una historia».

El autor presenta hoy su ópera prima, a las 20.30 horas en el Gran Café, acompañado por Héctor Escobar, Juan Miguel Alonso Vega, José Antón y Francisco Flecha Andrés.

El color de las hayas forma parte de la trilogía De Infernis, cuya segunda parte -«dependiendo de la acogida de la primera», dice el escritor leonés- saldrá este mismo año. Epigmenio Rodríguez (Taranilla, 1953), director del premiado cortometraje Las becicletas, una historia sobre el León rural de la posguerra que se paseó por los mejores festivales, concibió inicialmente El color de las hayas como un guión de cine. Pero «pronto vi que había material para una novela», explica.

El libro, «cuyo espinazo» es el infierno de los vivos o «el infierno son los otros», que decía Sartre, transcurre en esta primera entrega en el mundo rural, en un pueblo remoto que el lector fácilmente ubicará en la montaña leonesa. El color de las hayas, cuyo subtítulo es Hacia la mitad del otoño, se sumerje en el universo de una familia, a la que la despoblación ha dejado completamente sola en un entorno hostil. Es la historia de una saga, que arranca en los años sesenta y concluye en el 2008. Un microcosmos asfixiante, donde las relaciones acaban siendo un infierno para los miembros del clan.

La segunda parte de De Infernis se desarrolla, por el contrario, en la gran manzana, Nueva York, la ciudad que nunca duerme, pero donde es posible encontrarse más sólo y aislado que en ningún otro lugar. La tercera novela es un misterio que Rodríguez no quiere desvelar por el momento. Sólo adelanta que no transcurrirá ni en el ámbito rural ni en una gran ciudad.

El paisaje es también un personaje crucial en El color de las hayas, un título de gran simbolismo en la novela, cuya portada, donde el color rojizo del bosque se confunde con las manchas de sangre, resulta más que premonitoria. Un relato donde el autor penetra no sólo en un complicado entorno físico, sino también en su entramado social. «Trabajo mucho los títulos y los dejo reposar», confiesa el escritor, autor además de León sin prisa, dos volúmenes de viajes.

Aunque "Epi" rehúye encasillar su novela en el género negro, reconoce que tiene asesinatos y buenas dosis de suspense. En sus páginas aborda cuestiones como el abandono de los pueblos y el consiguiente aislamiento, los códigos familiares o los convencionalismos sociales. «El tema central son las cuestiones humanas. Ese infierno de los vivos que puede tener lugar en cualquier parte».
De Infernis, la trilogía en la que Epigmenio Rodríguez pretende bucear en los infiernos que nos rodean, tiene poco que ver con El Infierno de La divina comedia de Dante. Por el contrario, al escritor leonés le interesa el infierno de los vivos. Porque es en estos infiernos donde se desenvuelven sus personajes, que en realidad son quienes los dan forma.
Escrita con la difícil sencillez de quien maneja con autoridad los tiempos de la literatura, el polifacético Epigmenio Rodríguez, que ha sido profesor de Economía y de joven experimentó la dureza de la mina y de las tareas del campo, imprime un ritmo cinematográfico a toda la historia. De hecho, el autor no ha descartado por completo adaptarla al cine en el futuro.
Con El color de las hayas, que ofrece una visión pesimista de la condición humana, la editorial leonesa Eolas inicia su colección de narrativa.

Lugar: Gran Café. Calle Cervantes, 9.
Hora: 20.30.

domingo, 28 de abril de 2013

Un poco de humor y, ¿trabajo?

jueves, 18 de abril de 2013

Falsas tesituras (Izquierda-Derecha),(Público-Privado),(Neoliberal-NeoKeynesiano)

La falsa tesitura público y privado (neoliberal-neocomunista) no va a proporcionar soluciones a los problemas que tenemos y no reconocemos.

La realidad es la que es, las personas actúan como actúan, entendemos lo que entendemos y con eso tendremos que buscar soluciones que no suelen reducirse a una palabra (neoliberal o neocomunista).

 Con una palabra podrás etiquetar a un enemigo para que la turba se lo lleve por delante pero no buscar soluciones eficaces a problemas complejos.

Etiquetar a las personas es cómodo (evita los dolorosos actos de escuchar, leer o pensar) y parece satisfacer algún instinto humano básico: estos son de mi tribu y aquí estoy bien (hagan lo que hagan) y aquellos de allí son de otra tribu (son peligrosos hagan lo que hagan) (*).

¿Por qué estoy escribiendo esto? .....Resulta que la Junta de Castilla y León (gobernada por el PP) ha aceptado la construcción del Parking de Soria. En otras palabras la Junta de Castilla y León quiere agilizar el proyecto del Ayuntamiento de Soria (PSOE ).

 Se trata de un proyecto absurdo que despluma a los habitantes presentes y futuros de Soria para favorecer a una constructora. Es un buen ejemplo para los que están convencidos de que el sector público es la solución a todos los males, que no se puede equivocar y que siempre busca el bien común. (*)

La revista The Economist analizaba hace unas semanas las bases evolutivas de este comportamiento. En concreto, nuestra capacidad para buscar diferencias en las personas y clasificarlas rápido. Esta capacidad es tan llamativa como la de ver caras en las manchas de la pared. Esto tiene consecuencias impactantes para el análisis de las políticas de integración de inmigrantes.

Este artículo de The Economist no es apto para las personas que saben las respuestas a todas las preguntas antes de pensar, escuchar o leer (hay que aceptarles con su cultura) pero puede ser una gran herramienta para el que crea que los flujos de población pueden ser un gran recurso económico, cultural y humano que debe ser gestionado con inteligencia. Gestionado no quiere decir frenado. A diferencia de los servicios de estudios de los bancos, trato de usar el lenguaje con claridad y precisión.

A favor de los desahucios (¿en 9 de cada 10 casos?)

En el diario el economista podía leerse esta sorprendente noticia. Y subrayo el termino sorprendente porque la idea que  percibía era que los desahucios se estaban realizando sobre personas en una situación desesperada.(Algo así como quitar su única vivienda a personas que habían perdido su empleo).

Pero.........


"El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Gonzalo Moliner, ha afirmado este lunes en la Comisión de Justicia del Senado que la actual situación de crisis económica ha aumentado de forma extraordinaria el número de algunos procedimientos en los juzgados como son las ejecuciones hipotecarias, que a finales del pasado año sumaban 198.076 casos pendientes.
Según ha explicado, esta cifra atiende a la existencia de un problema social y político "en ebullición", si bien hay que precisar que no todos los casos señalados pertenecen a desahucios de primera vivienda, ya que "la inmensa mayoría" corresponden a locales de negocio.
El CGPJ carece de estadísticas para conocer cuántos casos del total pertenecen a casos de ejecuciones hipotecarias de primera vivienda, aunque calcula que el porcentaje estará en torno al 10% del total señalado."

Señalo de esta noticia algunas cosas que no tenía del todo claras.

1)La plataforma antidesahucios así como las imagenes de algunos medios de comunicación me habían llevado a pensar que todos los desahucios acababan con una familia debajo de un puente, pero, según parece esto podría ser cierto tan solo en 1 de cada diez casos.

2)En 9 de cada diez casos las cosas no son así, sino que las ejecuciones hipotecarias se refieren a locales de negocio y a segundas,terceras y, en su caso, sucesivas viviendas.

2.1)Si se refieren a locales de negocio,debe conocerse que el procedimiento se inicia por la falta de pago,ya sea al banco, o a otros acreedores de la empresa.
En este caso se inicia un procedimiento encaminado a que aquellos cobren.Este procedimiento se inicia con el embargo de cuentas, y , solo cuando no se consiguen los fondos necesarios se procede a situaciones mas drásticas.

2.2)Si se refiere a segundas o sucesivas viviendas de las personas deberíamos preguntarnos porque la ley debe proteger al poseedor de dos viviendas y no al que no tiene ni una.
"No he oído a la juventud clamar por su derecho a tener la posibilidad *de acceso a tan solo una vivienda" Y,el que no este sucediendo, no quiere decir que no tenga ninguna lógica.

Surge así, una pregunta interesante¿Por qué la gente protesta ,y se indigna cuando pierde su segunda vivienda, pero no sucede esto cuando se pierde la posibilidad de acceder a su primera vivienda**? 

Esta idea de lo que se ve y, de lo que no se ve,se suele explicar en las clases de economía utilizando una parábola llamada la parábola de los cristales rotos.




Lo que no se ve,es tan importante como aquello que si se ve.Por muy duras que sean las imágenes, nunca podrás compararlas con aquellas que no has visto, simplemente porque sus efectos aún no se han producido.Pero esto no quiere decir que no vayan a producirse, y que sus efectos no vayan a tener consecuencias.

Es legitimo defender los intereses de los actuales propietarios, y es igualmente legitimo defender los intereses de los potenciales fúturos propietarios.
No se puede decir que una postura sea mas legitima que la otra.Todo es una cuestión de preferencías,así como de intereses encontrados, y no se puede decir que una postura sea mas legítima,mas justa, o mas solidaria que la otra.


Escribir este post era para mi necesario por varios motivos, pero lo resumiría en uno.
No conozco a nadie que en su sano juicio defienda a morosos(vestidos de empresarios), ni a especuladores (vestidos de propietarios de una vivienda), pero tal y como se están sucediendo los acontecimientos esta postura está ganando adeptos, aún a costa de negar la posibilidad * de acceso a la vivienda de muchos jóvenes  con los que me encuentro todos los días, y que paradojicamente, les ha llevado a defender a morosos y a especuladores(que ven),aún a costa de todo aquello que  no han  visto, pero que.... verán.

Posibilidad*.Indica el grado de probabilidad con que pueda  llegar a producirse un determinado suceso.

Acceso a la primera vivienda** .Me refiero en este post al acceso en propiedad al uso de vivienda.


El C.G.P.J reconoce la falta de fiabilidad de sus estadisticas, pero esta circunstancia no altera el análisis que se hace en este post, ni sus efectos.



miércoles, 10 de abril de 2013

¿Qué es el corralito?

lunes, 8 de abril de 2013

Los Bardem y la Economía

Me he topado con está, por desgracia, común noticia.
La de una empresa que echa el cierre.

Lo peculiar, viene de los protagonistas(Los Bardem),que con tanta vehemencia han defendido a la clase trabajadora de este país.


La historía ha alcanzado altas cotas de morbo en los medios de comunicación, y ha habido segundas y terceras partes de este suceso que aún sigue en boca de los medios.

Me limito ha plagiarr esta noticia, y a comentar lo que considero mas relevante de esta historía para mis alumnos.


"La Barcemcilla, situada en el madrileño barrio de Chueca, propiedad de la familia Bardem, echa el cierre tras ocho años de actividad.

Se acabó, 'La Bademcilla' echó el cierre el pasado sábado. Ese día, 23 de marzo de 2013, los 11 trabajadores de la plantilla del negocio hostelero de los Bardem, sirvieron su último turno de comidas antes de volverse a su casa sin trabajo. Un hecho que no ha provocado que ninguno de ellos alce la voz contra ellos, sino todo lo contrario.

Durante ocho años ellos, junto a Mónica, Carlos, Javier y Pilar Bardem han tirado del carro intentando que el negocio no acabara como, inevitablemente, ha terminado. Era Mónica la que, el pasado 5 de marzo, comunicaba la decisión a sus trabajadores antes de, días depués, entregarles los papeles del ERE previa puesta en conocimiento de la Dirección General de Trabajo de la Comunidad de Madrid.

En él se informaba de que la empresa está formada por 11 trabajadores y que la extinción de los contratos tendrá efectos de fecha 31 de marzo.   

La propia Mónica se encargará ahora de la otra Bardemcilla, la situada en la plaza de Santa Ana y cuya propiedad comparte con su actual pareja. De este modo, el local de Chueca cierra, despide a sus once trabajadores, pero continúa con su actividad en la plaza de Santa Ana."


Espero que hayan aprendido algo de esta experiencia.
Yo tengo mas o menos claras tres cosas:

1)Los empresarios que echan el cierre,suelen hacerlo por una falta de beneficios,no por tratar de fastidiar a los trabajadores.(Nada que reprocharles en su decisión)

2)Por muy Bardem que seas,has actuado como toda la clase empresarial que tiene dos dedos de frente cuando observa que su negocio no es rentable.(Nada que reprocharles en su decisión)

3)La pose moral suele verse sustituida por la verdad cuando las circunstancias aprietan, y aqui si,hay algo que reprocharles.